MILAGROS
MILAGROS
Sentí a Dios tan cerca
en sus milagros
que me arrastró violentamente detrás de
sí.
Y lo vi tan cerca de los que sufren,
de los que lloran,
de los que naufragan en esta vida de desamparo,
que se encendió en mí el deseo ardiente de
imitarle
en esta voluntaria proximidad
a los desechos del mundo,
que la sociedad desprecia,
porque ni siquiera sospecha que hay un alma
vibrando bajo tanto dolor
(De su paso por Lourdes, antes de entrar en la
Compañía, donde fue testigo de tres curaciones
milagrosas)