Pedro Arrupe
Pedro Arrupe
05 septiembre 2010

EL CUERPO DE CRISTO ME GUARDE PARA LA VIDA ETERNA
EL CUERPO DE CRISTO
ME GUARDE PARA LA VIDA ETERNA

Señor, custodia a toda la Compañía, custódiame a mí especialmente, ya que me has dado este cargo de tanta responsabilidad. Comunión comunitaria: identificación con Cristo. Alimento que no es transformado sino que transforma. Cuerpo de la Compa¬ñía cristificada: todos unidos y convertidos en un mismo Cristo: ¡qué mayor «unión de corazones»! «Para mí la vida es Cristo» ahora más que nunca. Qué bien podría¬mos aplicar aquí las palabras de Nadal: «Acepta y ejercita con diligencia la unión con que te favorece el Espíritu del Señor respecto a Cristo y a sus potencias, de modo que llegues a percibir espiritualmente que tú entiendes por su entendimiento, quieres por su voluntad, recuerdas por su memoria y que tú todo entero, tu existencia, tu vida y tus obras se realizan no en ti sino en Cristo. Esta es la perfección suma de esta vida, fuerza divina, suavidad admirable»

Así, identificada la Compañía y cada uno de nosotros con Cristo, nuestro trabajo apostólico y la ayuda a las almas será más eficaz: nuestras palabras serán las de Cristo que conoce en cada momento la palabra que conviene, nuestros planes y modos de apos¬tolado serán precisamente los que el Señor nos inspire, con lo que siempre contaremos con su eficacia... Una Compañía de Jesús verdaderamente de Jesús, identificada con El...

Nos enseñó a mirar el lado bueno del mundo