EL CUERPO DE CRISTO ME GUARDE PARA LA VIDA ETERNA
EL CUERPO DE CRISTO
ME GUARDE PARA LA VIDA ETERNA
Señor, custodia a toda la Compañía,
custódiame a mí especialmente, ya que me has dado
este cargo de tanta responsabilidad. Comunión comunitaria:
identificación con Cristo. Alimento que no es transformado
sino que transforma. Cuerpo de la
Compa¬ñía cristificada: todos unidos y
convertidos en un mismo Cristo: ¡qué mayor
«unión de corazones»! «Para
mí la vida es Cristo» ahora más que
nunca. Qué bien podría¬mos aplicar
aquí las palabras de Nadal: «Acepta y ejercita con
diligencia la unión con que te favorece el
Espíritu del Señor respecto a Cristo y a sus
potencias, de modo que llegues a percibir espiritualmente que
tú entiendes por su entendimiento, quieres por su voluntad,
recuerdas por su memoria y que tú todo entero, tu
existencia, tu vida y tus obras se realizan no en ti sino en Cristo.
Esta es la perfección suma de esta vida, fuerza divina,
suavidad admirable»
Así, identificada la Compañía y cada
uno de nosotros con Cristo, nuestro trabajo apostólico y la
ayuda a las almas será más eficaz: nuestras
palabras serán las de Cristo que conoce en cada momento la
palabra que conviene, nuestros planes y modos de apos¬tolado
serán precisamente los que el Señor nos inspire,
con lo que siempre contaremos con su eficacia... Una
Compañía de Jesús verdaderamente de
Jesús, identificada con El...