AMOR Y ALEGRÍA
Quiera el Señor
que la fiesta del Sagrado Corazón
de este Año San¬to
nos inspire a cantar en nuestro corazón,
con plenitud de alegría,
el alleluia que no acabará jamás.
Porque el sufrimiento y la cruz pasa¬rán,
pero la alegría del alleluia
no sólo no pasará,
sino que será el pre¬ludio de un alleluia
más perfecto:
el alleluia celestial,
que ya cantan los bienaventurados en el cielo.