26/02/2007
Inauguración de la Estatua de Pedro Arrupe
Discurso de Jaime Oraá
Palabras pronunciadas por el Rector Magnífico, D. Jaime
Oraá Oraá, con motivo de la
inauguración, junto con el Alcalde de Bilbao, de la estatua
del P. Pedro Arrupe, colocada por el Ayuntamiento de Bilbao, en la
entrada a la Universidad desde la pasarela del P. Arrupe, con fecha 26
de febrero de 2007
Excmo. Sr. Alcalde de Bilbao,
Presidente Consejo de Gobierno,
Señoras y Señores, amigos todos.
Ohore eta poz handia da niretzat, Jesusen Lagundiko Probintzialaren,
kide ditudan jesulagunen izenean eta Deustuko Unibertsitateko
errektorea naizen aldetik, hitza hartzea historiako bilbotarrik
handienetako baten, AITA PEDRO ARRUPE GONDRAren estatua inauguratzeko
ekitaldi hunkigarri honetan.
Esaera zaharrak dioenez:
“Nori berea Jainkoaren legea”. Eta Bilbok gaur lege
hori bete nahi du.
“Hartuak emana zor” eta Bilbok gaur zorra kitatu
nahi du.
Bilboko hiriak, Iñaki Azkuna gure alkate preziatuaren
agindupean, politika ezin egokiago bati jarraituz, bere historiako
bilbotar handien izena berreskuratzen dihardu gure herriaren
oroimenerako, eta gaur estatua hau eskaini nahi dio Pedro Arruperi,
lehenago ere, mila bederatzi ehun eta hirurogeita bosteko uztailaren
hogeita batean, BILBOKO HIRIKO SEME KUTUN izendatu zuen gizonari.
Es para mí un gran honor y una inmensa alegría,
en nombre del Provincial de la Compañía de
Jesús (que hoy no nos puede acompañar
por encontrarse de viaje), de mis compañeros
jesuitas, y como Rector de la UD, tomar la palabra en este
acto tan entrañable donde inauguramos la estatua de uno de
los más grandes bilbaínos de la historia, el
PADRE PEDRO ARRUPE GONDRA.
Como dice el refrán: “es de bien nacidos ser
agradecidos”. Y Bilbao hoy lo quiere ser.
La Villa de Bilbao, con su acertadísima política
bajo nuestro querido Alcalde Iñaki Azkuna, de ir recuperando
para la memoria de nuestro pueblo, a los grandes bilbaínos
de su historia, quiere hoy dedicar esta estatua a Pedro Arrupe, al que
ya declaró el 21 de Julio de 1965, HIJO PREDILECTO DE LA
VILLA DE BILBAO.
Con este acto comenzamos las celebraciones, que duraran todo el
año, con motivo del centenario de su nacimiento,
el 14 de Noviembre de 1907.
Como reza la placa que hoy colocamos, PEDRO ARRUPE fue un
bilbaíno universal quizá, el
más universal de todos los bilbaínos, (el
único bilbaíno al que la celebre revista
Norteamericana “Time”, dedicó
una portada entera).
Porque PEDRO ARRUPE., al que familiarmente llamaban en su casa, PERU,
fue antes que nada, un bilbaíno de pura cepa, un
bilbaíno de pro.
- Nacido en el Casco Viejo, en la calle
de la Pelota
- Bautizado en la Catedral del
Señor Santiago
- Hijo de uno de los fundadores de la
“Gaceta del Norte”
- Congregante Mariano en los Kostkas con
el P. Basterrra, en la Residencia de los Jesuitas de la hoy calle
P.Lojendio (antaño calle de la Paz)
- Estudiante en el Colegio de los
Escolapios de la Alameda de Recalde
- Visitador asiduo de esta Universidad de
Deusto, donde conoció a otro gran santo, el Hermano Garate,
del que celebramos este mes el 150 aniversario de su nacimiento.
- Gran Devoto de la Virgen de
Begoña
- Hincha del Athletic, y asiduo a San
Mamés (donde vio en acción a los ........)
- Le gustaba mucho los caramelos de
santiaguito, la música y cantar zortzikos.
¿ Con todas estas características puede haber
alguien más bilbaíno ?
PERO, PEDRO ARRUPE, fue un BILBAÍNO UNIVERSAL, y
así es hoy reconocido en todo el mundo.
Cuando de una persona se ha dicho:
- “dio esperanza y
alegría al hombre de nuestros días para superar
las dificultades, y abrir un camino nuevo de paz y solidaridad.
- “fue un hombre al que deben
tanto los pueblos y las naciones de la tierra,”
- “ha dejado una profunda
estela para el futuro de la humanidad”
Y los que han pronunciado tales frases en el momento de su muerte, han
sido: el embajador del Japón en Roma, el presidente de la
República Italiana, y el famoso dirigente comunista Pietro
Ingrao, es que estamos ante la presencia de una personalidad universal
excepcional, al que los cristianos llamaríamos un santo y un
profeta, y los hombres de buena voluntad un “líder
carismático”.
Como Pablo de Tarso, al que él tanto admiraba,
Pedro ARRUPE oyó la llamada del Señor
Jesús “Sal de tu tierra, y
vete al mundo entero, a anunciar la BUENA NOTICIA DEL Reino de PAZ, DE
JUSTICIA, DE FRATERNIDAD, DE AMOR”.
Impactado por las experiencias de contacto con los pobres de Vallecas
durante sus años de estudiante de medicina en
Madrid, y por el sufrimiento que vio en los enfermos de
Lourdes, decidió dejar los estudios para ser medico de almas
más que de cuerpos.
Y como un nuevo FRANCISCO JAVIER se lanzó al mundo, para
mostrar a los pobres de la tierra el rostro humano del Dios
que es Amor.
En EEUU se solidarizó con los presos de las
cárceles americanas a los que visitaba con frecuencia,
siendo él luego encarcelado en Japón.
Y en Japón, en donde se insertó hasta
los tuétanos en la cultura nipona, también se
solidarizó con las victimas de una de las mayores tragedias
del Siglo XX, los afectados en Hiroshima por la bomba
atómica. Allí se lanzó aplicando sus
conocimientos de medicina para aliviar los terribles sufrimientos de
tantos seres humanos.
El, que fue gran testigo del poder del mal, de la malicia y del odio
entre los hombres, nunca perdió la fe en el
hombre, y siempre nos enseño a mirar el lado bueno
del mundo. Ese mundo, al que él denominó
“caserío planetario”, como
traducción a la clásica expresión de
McLuhan de “aldea global”.
ELEGIDO en 1965 GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE
JESÚS, ejerció durante 18 años como
sucesor de IGNACIO DE LOYOLA, siendo el segundo vasco general
de los jesuitas en toda la historia.
Durante sus años de superior general, participó
activamente en la Renovación de la Iglesia
Católica al dictado del gran Concilio Vaticano II..
Renovación todavía pendiente y que sigue teniendo
en el pensamiento y en los escritos de Arrupe, un referente
imprescindible, para todos los que queremos seguir el evangelio de
Jesucristo a la luz de los signos de los tiempos, en este Tercer
Milenio.
Fue uno de los grandes protagonistas del postconcilio y de la vida
religiosa del Siglo XX (a la altura de personalidades como el Papa
Pablo VI, el Cardenal Tarancón, Teresa de Calcuta, Roger
Schultz, ó Monseñor Romero, etc. etc..)
Recorrió el mundo entero llevando la esperanza a los pobres,
a los refugiados, a los drogadictos, y a los que sufren. .
Fue un hombre que se hizo TODO A TODOS, un auténtico HOMBRE
PARA LOS DEMAS (como reza la placa de la estatua que hoy colocamos); un
hombre en definitiva que se gastó y
desgastó por el Reino.
Golpeado en agosto de 1981, (a la vuelta de un viaje a Asia y a
Tailandia para visitar a los miles de refugiados que huían
del terror de Pol Pot en Camboya), por una terrible hemiplejia que lo
dejó mudo, a él que había sido siempre
la voz de los sin voz.
Desde su terrible enfermedad nos enseño también,
como su última gran lección, a padecer y a sufrir
desde la aceptación, y como parte del misterio de la cruz de
Cristo por la salvación de los hombres y mujeres del mundo.
Por todo eso PEDRO ARRUPE fue y es un gran hombre, un
bilbaíno universal, un ejemplo de verdadera humanidad y
solidaridad, en medio de este mundo de la increencia y de la
injusticia.
Un hombre que se merece que su recuerdo perdure para siempre en este
BILBAO DE SUS AMORES. (nunca se olvidó de Bilbao, siempre
hablaba de él en Japón y en Roma con un
grandísimo cariño).
Que los bilbaínos sepamos estar a la altura de esta gran
hombre y seguir su ejemplo para hacer de nuestra ciudad una ciudad,
más humana, mas fraterna, y mas solidaria.
Para que su ejemplo jamás se nos olvide, ponemos
esta estatua hoy aquí.
Eskerrik asko denori Muchas gracias.