Pedro Arrupe
Pedro Arrupe
05 septiembre 2010

26/02/2007
Inauguración de la Estatua de Pedro Arrupe
Discurso de Jaime Oraá
Palabras pronunciadas por el Rector Magnífico, D. Jaime Oraá Oraá, con motivo de la inauguración, junto con el Alcalde de Bilbao, de la estatua del P. Pedro Arrupe, colocada por el Ayuntamiento de Bilbao, en la entrada a la Universidad desde la pasarela del P. Arrupe, con fecha 26 de febrero de 2007
Excmo. Sr. Alcalde de Bilbao,
Presidente Consejo de Gobierno,
Señoras y Señores, amigos todos.

Ohore eta poz handia da niretzat, Jesusen Lagundiko Probintzialaren, kide ditudan jesulagunen izenean eta Deustuko Unibertsitateko errektorea naizen aldetik, hitza hartzea historiako bilbotarrik handienetako baten, AITA PEDRO ARRUPE GONDRAren estatua inauguratzeko ekitaldi hunkigarri honetan.
Esaera zaharrak dioenez:
“Nori berea Jainkoaren legea”. Eta Bilbok gaur lege hori bete nahi du.
“Hartuak emana zor” eta Bilbok gaur zorra kitatu nahi du.

Bilboko hiriak, Iñaki Azkuna gure alkate preziatuaren agindupean, politika ezin egokiago bati jarraituz, bere historiako bilbotar handien izena berreskuratzen dihardu gure herriaren oroimenerako, eta gaur estatua hau eskaini nahi dio Pedro Arruperi, lehenago ere, mila bederatzi ehun eta hirurogeita bosteko uztailaren hogeita batean, BILBOKO HIRIKO SEME KUTUN izendatu zuen gizonari.


Es para mí un gran honor y una inmensa alegría, en nombre del Provincial de la Compañía de Jesús (que hoy no nos puede acompañar  por encontrarse de viaje), de mis compañeros jesuitas,  y como Rector de la UD, tomar la palabra en este acto tan entrañable donde inauguramos la estatua de uno de los más grandes bilbaínos de la historia, el PADRE PEDRO ARRUPE GONDRA.
Como dice el refrán: “es de bien nacidos ser agradecidos”. Y Bilbao hoy lo quiere ser.


La Villa de Bilbao, con su acertadísima política bajo nuestro querido Alcalde Iñaki Azkuna, de ir recuperando para la memoria de nuestro pueblo, a los grandes bilbaínos de su historia, quiere hoy dedicar esta estatua a Pedro Arrupe, al que ya declaró el 21 de Julio de 1965, HIJO PREDILECTO DE LA VILLA DE BILBAO.

Con este acto comenzamos las celebraciones, que duraran todo el año,  con motivo del centenario de su nacimiento, el 14 de Noviembre de 1907.

Como reza la placa que hoy colocamos, PEDRO ARRUPE fue un bilbaíno universal quizá,  el más universal de todos los bilbaínos, (el único bilbaíno al que la celebre revista Norteamericana  “Time”, dedicó una portada entera).

Porque PEDRO ARRUPE., al que familiarmente llamaban en su casa, PERU, fue antes que nada,  un bilbaíno de pura cepa, un bilbaíno de pro.
-    Nacido en el Casco Viejo, en la calle de la Pelota
-    Bautizado en la Catedral del Señor Santiago
-    Hijo de uno de los fundadores de la “Gaceta del Norte”
-    Congregante Mariano en los Kostkas con el P. Basterrra, en la Residencia de los Jesuitas de la hoy calle P.Lojendio (antaño calle de la Paz)
-    Estudiante en el Colegio de los Escolapios de la Alameda de Recalde
-    Visitador asiduo de esta Universidad de Deusto, donde conoció a otro gran santo, el Hermano Garate, del que celebramos este mes el 150 aniversario de su nacimiento.
-    Gran Devoto de la Virgen de Begoña
-    Hincha del Athletic, y asiduo a San Mamés (donde vio en acción a los ........)
-    Le gustaba mucho los caramelos de santiaguito, la música y cantar zortzikos.

¿ Con todas estas características puede haber alguien más bilbaíno ?

PERO, PEDRO ARRUPE,  fue un BILBAÍNO UNIVERSAL, y así es hoy reconocido en todo el mundo.

Cuando de una persona se ha dicho:
-    “dio esperanza y alegría al hombre de nuestros días para superar las dificultades, y abrir un camino nuevo de paz y solidaridad.
-    “fue un hombre al que deben tanto los pueblos y las naciones de la tierra,”
-    “ha dejado una profunda estela para el futuro de la humanidad”
Y los que han pronunciado tales frases en el momento de su muerte, han sido: el embajador del Japón en Roma, el presidente de la República Italiana, y el famoso dirigente comunista Pietro Ingrao, es que estamos ante la presencia de una personalidad universal excepcional, al que los cristianos llamaríamos un santo y un profeta, y los hombres de buena voluntad un “líder carismático”.

Como Pablo de Tarso, al que él tanto admiraba,  Pedro ARRUPE oyó la llamada del Señor Jesús “Sal de tu tierra,  y  vete al mundo entero, a anunciar la BUENA NOTICIA DEL Reino de PAZ, DE JUSTICIA, DE FRATERNIDAD, DE AMOR”.

Impactado por las experiencias de contacto con los pobres de Vallecas durante sus años de estudiante de medicina en Madrid,  y por el sufrimiento que vio en los enfermos de Lourdes, decidió dejar los estudios para ser medico de almas más que de cuerpos. 
Y como un nuevo FRANCISCO JAVIER se lanzó al mundo, para mostrar a los pobres de la tierra el  rostro humano del Dios que es Amor.

En EEUU se solidarizó con los presos de las cárceles americanas a los que visitaba con frecuencia, siendo él luego encarcelado en Japón.
Y en Japón,  en donde se insertó hasta los tuétanos en la cultura nipona, también se solidarizó con las victimas de una de las mayores tragedias del Siglo XX, los afectados en Hiroshima por la bomba atómica. Allí se lanzó aplicando sus conocimientos de medicina para aliviar los terribles sufrimientos de tantos seres humanos.
El, que fue gran testigo del poder del mal, de la malicia y del odio entre los hombres, nunca perdió la fe en el hombre,  y siempre nos enseño a mirar el lado bueno del mundo. Ese mundo, al que él denominó “caserío planetario”, como traducción a la clásica expresión de McLuhan de “aldea global”.

ELEGIDO en 1965 GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, ejerció durante 18 años como sucesor de IGNACIO DE LOYOLA,  siendo el segundo vasco general de los jesuitas en toda la historia.
Durante sus años de superior general, participó activamente en la Renovación de la Iglesia Católica al dictado del gran Concilio Vaticano II..
Renovación todavía pendiente y que sigue teniendo en el pensamiento y en los escritos de Arrupe, un referente imprescindible, para todos los que queremos seguir el evangelio de Jesucristo a la luz de los signos de los tiempos, en este Tercer Milenio.

Fue uno de los grandes protagonistas del postconcilio y de la vida religiosa del Siglo XX (a la altura de personalidades como el Papa Pablo VI, el Cardenal Tarancón, Teresa de Calcuta, Roger Schultz, ó Monseñor Romero, etc. etc..)
Recorrió el mundo entero llevando la esperanza a los pobres, a los refugiados, a los drogadictos, y a los que sufren. .
Fue un hombre que se hizo TODO A TODOS, un auténtico HOMBRE PARA LOS DEMAS (como reza la placa de la estatua que hoy colocamos); un hombre en definitiva  que se gastó y desgastó por el Reino.
 
Golpeado en agosto de 1981, (a la vuelta de un viaje a Asia y a Tailandia para visitar a los miles de refugiados que huían del terror de Pol Pot en Camboya), por una terrible hemiplejia que lo dejó mudo, a él que había sido siempre la voz de los sin voz.
Desde su terrible enfermedad nos enseño también, como su última gran lección, a padecer y a sufrir desde la aceptación, y como parte del misterio de la cruz de Cristo por la salvación de los hombres y mujeres del mundo.

Por todo eso PEDRO ARRUPE  fue y es un gran hombre, un bilbaíno universal, un ejemplo de verdadera humanidad y solidaridad, en medio de este mundo de la increencia y de la injusticia.

Un hombre que se merece que su recuerdo perdure para siempre en este BILBAO DE SUS AMORES. (nunca se olvidó de Bilbao, siempre hablaba de él en Japón y en Roma con un grandísimo cariño).

Que los bilbaínos sepamos estar a la altura de esta gran hombre y seguir su ejemplo para hacer de nuestra ciudad una ciudad, más humana, mas fraterna, y mas solidaria.

Para que su ejemplo jamás  se nos olvide, ponemos esta estatua hoy aquí.

Eskerrik asko denori Muchas gracias.


Nos enseñó a mirar el lado bueno del mundo